Distancias

distancias

Multiplicas distancias,

kilómetros de pantalla que te guardan

de una proximidad carnal.

Lejos de piernas que caminan y se alejan,

de brazos que encierran voluntades

y bocas que tiemblan con la entrega.

Afortunado,

sumas los fracasos que no has vivido,

acaso sí temido,

haciendo de tu existencia intermitente e imprecisa

una defensa implacable

frente a mi obstinada presencia. 

Elevas tu espacio exponencial

restando cercanía a presuntos encuentros

y dividiendo nuestras voces

en limitadas dosis urgentes

para indemnizar la falta de besos.

Tú multiplicas distancias,

yo calculo el resultado

e ingreso el saldo disponible

en el banco de imágenes de nuestros cuerpos.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas

Profecía

IMG_20181006_133155~2

Me huelo el miedo.
Una vida hecha de profecías autocumplidas
y descabelladas expectativas instrumentando mi cabeza.
Siempre con esa sensación
de que las cosas ocurren sólo porque las pienso.
Los despropósitos del año nuevo
me devuelven el acostumbrado desorden
que consiento con perplejidad y devoción.
Igual es que no sé vivir de otra manera,
más que con esa sensación
de que las cosas ocurren porque las siento.
En mi anarquía,
he dormido en el desierto recordándote
y no me ha importado la sed,
y no me ha importado el frío,
porque tengo esa sensación
de que las cosas ocurrirán
sólo porque las imagino.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas

Lo que me hace valiente

 

IMG-20190615-WA0010

Lo que me hace osada
es saber que no te tengo.
Sin miedo para alistarme en una guerra sin expectativas,
poder arrancarte una concesión ocasional
que me transforme,
al menos por un instante,
en tu norte preferente
y que me otorgue,
acaso para siempre,
el poder de ser valiente.
Contemplarme tan arriesgada
como un urinario en un museo,
una pintada en la pared que es una obra de arte,
o un poema de amor acotado en un mensaje.
Lo que me hace osada
es concluir que no te pierdo.
Pronosticar que,
al fin y al cabo,
junto a tu cuerpo,
también puede hacer frío y calor al mismo tiempo.
Sin miedo para empezar a correr
sabiendo que no me esperas
y descubrir en la carrera
el mapa del deseo dibujado en mis caderas.
Lo que me hace osada
es saberte tan lejos.
Y, aunque parezca insensato no temerte,
no lo es tanto
como negarme a tenerte.
Cada vez más valiente,
tan osada,
que no cabe arrepentimiento,
segura de que sin ti
la vida sí que sería
una aventura de riesgo.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Ana Villafaina

Habitación 209

IMG_20190310_102435~4

El ruido está en mi cabeza.

Ahora que duermo por las noches

se hace más fuerte. 

El ruido no me deja ver

porque suena a lo de siempre, 

como una oración repetida sin firmeza

que me habla de caminos ordinarios

y de vidas habitadas en espacios comunes,

pero no me consiente fortaleza.

En la habitación 209 el ruido enmudece.

Sin ruido me atrevo y busco

y descubro esa nueva verdad impermanente

en la que no me permito ocupar un ser corriente.

En el silencio recupero la vista,

huelo la carne que es tu cuerpo

y respiro con aliento de tu boca

que alimenta a mi inexperta equilibrista.

Sin ruido pienso en poderes,

en campos sin surcos

y destinos alternativos que me eleven.

El ruido se hace pequeño en la 209,

recluido en la mezquindad de su prisión.

Ahora, sin sueño, me atrevo y busco,

ahora salgo y cuelgo el cartel,

por favor,

no arreglen este otro corazón.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas

Sin permiso

IMG-20190421-WA0003

Así,

sin permiso, 

tu emoción se instala en mi cabeza

y juega a despeinarme la melena 

enredando el pensamiento racional

en un estado de fluctuantes quimeras. 

Sin permiso se aloja en mi pecho

oprimiendo diástoles

y dilatando sístoles,

contracorriente,

expresándose en cada pulso

que se afana por latir

sobreponiéndose a tu influjo.

Tu emoción atropellada

que me libera del esfuerzo de vivir sin convicción

para someterme,

aún sin consentimiento, 

al desalmado régimen de la impaciencia

y de la debilidad

en un estado de permanente inanición.

Sin autorización,

anulas toda capacidad de decisión

y no pides permiso para invadirme con destreza,

ahora que ya no puedo desplazarte

a pesar de la falta de certezas.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Guillermo Latorre

Ascensor

IMG-20190421-WA0010

Me pregunto

si sólo amar será suficiente,

o si tendremos que sufrirnos 

y compadecernos

para llegar a entendernos.

Mientras espero el ascensor

me pregunto,

imagino, 

a qué sabrá el primer beso,

si habrá codicia en el descubrimiento

y, llegado el momento, 

cómo afrontaremos nuestro último encuentro. 

Mientras progresa en su ascenso

me pregunto

qué pasará justo en medio.

Cuántas veces tendremos que alejarnos

para buscar el regreso,

y cuántas veces marcharnos

sintiendo que no hay remedio.

Mientras se abre la puerta,

breve sonido de ascensor que me alerta,

me pregunto

cuánto amor será necesario

para sentirnos al fin saciados,

para coger las maletas 

y volver,

siempre volver,

mientras se encienda una mecha.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Guillermo Latorre

Sólo por eso

IMG-20190410-WA0022_3

Porque no quiero poseerte,

sino desposeerte,

sólo por eso, 

ambiciono todo donde existes,

los huecos que ocupas,

los días y tareas que habitas

y te habitan, 

hasta el espacio que abandonas

dejando tu huella indeleble. 

Porque no quiero poseerte,

arrancaría todos y cada uno de los ojos que te miran

y que no saben verte,

para devolverles la emoción 

de encontrarte nuevamente.

Sólo porque no puedo poseerte,

mancaría los brazos que te abrazan sin sostenerte,

usurparía sus manos para traspasarte

y sentir el latido de tus órganos

estrangulándose en mi vientre. 

Porque sé que no te poseo,

sólo por eso, 

enmudecería las bocas que te hablan

y no te cuentan lo despiadado que es mi sueño,

las que atesoran lenguas que te acarician y mojan,

las que conocen a qué sabe tu aliento.

Para desposeerte,

también por eso, 

robaría las sonrisas que te provocan,

las miradas que te hacen valiente,

los besos que recibes y los que devuelves nuevamente. 

Sólo por desposeerte,

sólo por eso,

para que nunca más

vuelvas a ser inocente.


Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas