Month: junio 2019
Profecía

Me huelo el miedo.
Una vida hecha de profecías autocumplidas
y descabelladas expectativas instrumentando mi cabeza.
Siempre con esa sensación
de que las cosas ocurren sólo porque las pienso.
Los despropósitos del año nuevo
me devuelven el acostumbrado desorden
que consiento con perplejidad y devoción.
Igual es que no sé vivir de otra manera,
más que con esa sensación
de que las cosas ocurren porque las siento.
En mi anarquía,
he dormido en el desierto recordándote
y no me ha importado la sed,
y no me ha importado el frío,
porque tengo esa sensación
de que las cosas ocurrirán
sólo porque las imagino.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas
Lo que me hace valiente

Lo que me hace osada
es saber que no te tengo.
Sin miedo para alistarme en una guerra sin expectativas,
poder arrancarte una concesión ocasional
que me transforme,
al menos por un instante,
en tu norte preferente
y que me otorgue,
acaso para siempre,
el poder de ser valiente.
Contemplarme tan arriesgada
como un urinario en un museo,
una pintada en la pared que es una obra de arte,
o un poema de amor acotado en un mensaje.
Lo que me hace osada
es concluir que no te pierdo.
Pronosticar que,
al fin y al cabo,
junto a tu cuerpo,
también puede hacer frío y calor al mismo tiempo.
Sin miedo para empezar a correr
sabiendo que no me esperas
y descubrir en la carrera
el mapa del deseo dibujado en mis caderas.
Lo que me hace osada
es saberte tan lejos.
Y, aunque parezca insensato no temerte,
no lo es tanto
como negarme a tenerte.
Cada vez más valiente,
tan osada,
que no cabe arrepentimiento,
segura de que sin ti
la vida sí que sería
una aventura de riesgo.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Ana Villafaina
Arquitectura efímera
Como un pensamiento fugaz en tu cabeza,
el esbozo de un estremecimiento
o un intento de arquitectura efímera.
Así quise mostrarme ante ti,
y así me fui,
discretamente,
hacia las nubes altas y ligeras.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas
Sigue mojando
Siguen mojando las lágrimas que caen en los charcos,
como vuelve a ofender una mentira
que enfrentas con ojos usados.
Los mismos ojos llorando idénticos agravios,
también usados y repetidos.
Como las mentiras,
viejas, torpes y enmarañadas.
Como los charcos,
húmedos y tibios.
Todos igual de turbios.
Idénticos labios,
diseñados para el beso equivocado,
pueden confundirte en el propósito
de querer esquivar las penas y los agravios,
las mentiras y los charcos.
Y evitar al fantasma,
ya tan frecuente,
de querer retener aquello que no se sostiene.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Sergio Méndez y Mariola Cabanillas



