Ir directamente al contenido

Porque no quiero poseerte,
sino desposeerte,
sólo por eso,
ambiciono todo donde existes,
los huecos que ocupas,
los días y tareas que habitas
y te habitan,
hasta el espacio que abandonas
dejando tu huella indeleble.
Porque no quiero poseerte,
arrancaría todos y cada uno de los ojos que te miran
y que no saben verte,
para devolverles la emoción
de encontrarte nuevamente.
Sólo porque no puedo poseerte,
mancaría los brazos que te abrazan sin sostenerte,
usurparía sus manos para traspasarte
y sentir el latido de tus órganos
estrangulándose en mi vientre.
Porque sé que no te poseo,
sólo por eso,
enmudecería las bocas que te hablan
y no te cuentan lo despiadado que es mi sueño,
las que atesoran lenguas que te acarician y mojan,
las que conocen a qué sabe tu aliento.
Para desposeerte,
también por eso,
robaría las sonrisas que te provocan,
las miradas que te hacen valiente,
los besos que recibes y los que devuelves nuevamente.
Sólo por desposeerte,
sólo por eso,
para que nunca más
vuelvas a ser inocente.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas

Por no ser,
lo eres todo.
Por no haber sido,
nunca dejaremos de estar.
Sin carne ni huesos,
purísimos,
y concebidos en pecado mortal,
sólo existimos en cuanto a posibilidad.
Por no haber sido,
puedo pensarte cada día
siempre de un modo diferente,
siempre sentada en mi dolor herido por tu ausencia
y siempre feliz por el mismo motivo.
Porque por no ser
es probable que lo seas todo.
En nuestro demente insomnio
presentimos que dormir es de cobardes.
Tú y yo no tenemos párpados,
pero seguimos soñando
y nos alumbramos con palabras para vernos.
Por eso mismo,
porque por no haber sido
nunca dejaremos de serlo.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas

Porque estás limpia
y porque eres transparente,
me dijiste.
Luego te fuiste.
Entonces quise estar sucia
y ocultarme tras un velo de penumbra.
Dejas un hueco aquí dentro
que no es hueco,
es pesadumbre,
liberada ya de la melancolía
que produce perseguirte sin alguna certidumbre.
Y aún te busco en presencia
y te encuentro en la renuncia,
en todas las abdicaciones
que mi esperanza no alumbra.
Queda un hueco en mi pecho
que no es hueco,
es pesadumbre.
Un cuchillito que corta,
pero no mata.
Una trituradora sin filo,
el cañón que apunta torpemente su objetivo.
Ahora que ya no estás,
que me consta que te fuiste,
aturdido y disonante,
yo me quedo habitando este silencio,
arrastrando mi música de letras
hacia ninguna otra parte.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas

Abandonada en el patio de butacas,
observo el telón de fondo de nuestra historia.
Un escenario tan insólito como un destello en el cielo de Rusia,
y un foso sordo y ciego enmudecido de lujuria.
Sólo me queda un número y una fila en lugar de tu nombre
y el despiadado orden de los sueños no realizados.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas
Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar