
Lo que me hace osada
es saber que no te tengo.
Sin miedo para alistarme en una guerra sin expectativas,
poder arrancarte una concesión ocasional
que me transforme,
al menos por un instante,
en tu norte preferente
y que me otorgue,
acaso para siempre,
el poder de ser valiente.
Contemplarme tan arriesgada
como un urinario en un museo,
una pintada en la pared que es una obra de arte,
o un poema de amor acotado en un mensaje.
Lo que me hace osada
es concluir que no te pierdo.
Pronosticar que,
al fin y al cabo,
junto a tu cuerpo,
también puede hacer frío y calor al mismo tiempo.
Sin miedo para empezar a correr
sabiendo que no me esperas
y descubrir en la carrera
el mapa del deseo dibujado en mis caderas.
Lo que me hace osada
es saberte tan lejos.
Y, aunque parezca insensato no temerte,
no lo es tanto
como negarme a tenerte.
Cada vez más valiente,
tan osada,
que no cabe arrepentimiento,
segura de que sin ti
la vida sí que sería
una aventura de riesgo.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Ana Villafaina
