Sigue mojando
Siguen mojando las lágrimas que caen en los charcos,
como vuelve a ofender una mentira
que enfrentas con ojos usados.
Los mismos ojos llorando idénticos agravios,
también usados y repetidos.
Como las mentiras,
viejas, torpes y enmarañadas.
Como los charcos,
húmedos y tibios.
Todos igual de turbios.
Idénticos labios,
diseñados para el beso equivocado,
pueden confundirte en el propósito
de querer esquivar las penas y los agravios,
las mentiras y los charcos.
Y evitar al fantasma,
ya tan frecuente,
de querer retener aquello que no se sostiene.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Sergio Méndez y Mariola Cabanillas
Habitación 209

El ruido está en mi cabeza.
Ahora que duermo por las noches
se hace más fuerte.
El ruido no me deja ver
porque suena a lo de siempre,
como una oración repetida sin firmeza
que me habla de caminos ordinarios
y de vidas habitadas en espacios comunes,
pero no me consiente fortaleza.
En la habitación 209 el ruido enmudece.
Sin ruido me atrevo y busco
y descubro esa nueva verdad impermanente
en la que no me permito ocupar un ser corriente.
En el silencio recupero la vista,
huelo la carne que es tu cuerpo
y respiro con aliento de tu boca
que alimenta a mi inexperta equilibrista.
Sin ruido pienso en poderes,
en campos sin surcos
y destinos alternativos que me eleven.
El ruido se hace pequeño en la 209,
recluido en la mezquindad de su prisión.
Ahora, sin sueño, me atrevo y busco,
ahora salgo y cuelgo el cartel,
por favor,
no arreglen este otro corazón.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas
Sin permiso

Así,
sin permiso,
tu emoción se instala en mi cabeza
y juega a despeinarme la melena
enredando el pensamiento racional
en un estado de fluctuantes quimeras.
Sin permiso se aloja en mi pecho
oprimiendo diástoles
y dilatando sístoles,
contracorriente,
expresándose en cada pulso
que se afana por latir
sobreponiéndose a tu influjo.
Tu emoción atropellada
que me libera del esfuerzo de vivir sin convicción
para someterme,
aún sin consentimiento,
al desalmado régimen de la impaciencia
y de la debilidad
en un estado de permanente inanición.
Sin autorización,
anulas toda capacidad de decisión
y no pides permiso para invadirme con destreza,
ahora que ya no puedo desplazarte
a pesar de la falta de certezas.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Guillermo Latorre
Filtros
Ponte un filtro que te guarde de miradas sin escrúpulos,
elige el encuadre que descarte desviaciones
e ignora el histograma que revela tus subtítulos.
Que se vea que eres guapo.
Miente en réflex o en formato analógico
y hazte un collage con tus supuestas intenciones,
que yo te guardo en mi álbum
con enfoque antropológico.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Guillermo Latorre
Ascensor








