Defensa personal
Motivaciones ficticias.
Aprender cocina oriental,
montar un avión en piezas por fascículos
o practicar defensa personal.
Emprendo cualquier actividad
que finalmente no te aleje de mi memoria,
pero que me permita follarte
mientras hago cualquier otra cosa.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Andrea Núñez
Minnesota
Atrapasueños
y una cama en Minnesota.
Quise retenerlos a todos,
pero al final ellos me poseyeron a mi.
Hoy no duermes en Minnesota,
pero te espero mañana para quererte.
Hoy yo no sueño,
nadie puede dormir
si sabe que va a morir al día siguiente.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Andrea Núñez
Software libre
Reinicio tu sesión y desinstalo la aplicación amor,
eliminando las caricias en nuestro lenguaje de programación.
Sólo sexo en el office,
un software libre de compromisos
y todos los accesorios básicos
procesando cada intención.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Autofoto
Mensajería instantánea
Ahora que conoces mi estado,
les voy a reenviar a todos mi corazón
y a eliminar el tuyo
sólo para mí.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Autofoto
Liturgia
Me diste la extremaunción antes de tiempo,
respiraba aún el aliento del deseo bajo mi pecho.
Sólo pude comulgar con tu abandono
y ordenarme con los votos del silencio.
Apostatando de mi devoción hambrienta,
hice liturgia de tu frialdad y mi desdicha
y concerté un enlace de conveniencia con la carne,
una resurrección de mi cuerpo hacia otra vida.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Andrea Núñez
Incineradora
Te di muerte un martes,
transportando tu memoria de día en día
en un velatorio sin cortejo.
Solos yo y mi duelo de domingo
hasta el lunes santo del incendio
que remata nuestro amor
en la incineradora de besos.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Andrea Núñez
Fusión
Un atentado al interés particular,
el mío.
El de tenerte y retenerte,
a pesar de tu amenaza nuclear.
Una fusión imposible,
la descomposición del sentimiento que te alberga
y la explosión de todo aquello que nos une
en un estado plasmático irracional.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Andrea Núñez
Profecía

Me huelo el miedo.
Una vida hecha de profecías autocumplidas
y descabelladas expectativas instrumentando mi cabeza.
Siempre con esa sensación
de que las cosas ocurren sólo porque las pienso.
Los despropósitos del año nuevo
me devuelven el acostumbrado desorden
que consiento con perplejidad y devoción.
Igual es que no sé vivir de otra manera,
más que con esa sensación
de que las cosas ocurren porque las siento.
En mi anarquía,
he dormido en el desierto recordándote
y no me ha importado la sed,
y no me ha importado el frío,
porque tengo esa sensación
de que las cosas ocurrirán
sólo porque las imagino.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas
Lo que me hace valiente

Lo que me hace osada
es saber que no te tengo.
Sin miedo para alistarme en una guerra sin expectativas,
poder arrancarte una concesión ocasional
que me transforme,
al menos por un instante,
en tu norte preferente
y que me otorgue,
acaso para siempre,
el poder de ser valiente.
Contemplarme tan arriesgada
como un urinario en un museo,
una pintada en la pared que es una obra de arte,
o un poema de amor acotado en un mensaje.
Lo que me hace osada
es concluir que no te pierdo.
Pronosticar que,
al fin y al cabo,
junto a tu cuerpo,
también puede hacer frío y calor al mismo tiempo.
Sin miedo para empezar a correr
sabiendo que no me esperas
y descubrir en la carrera
el mapa del deseo dibujado en mis caderas.
Lo que me hace osada
es saberte tan lejos.
Y, aunque parezca insensato no temerte,
no lo es tanto
como negarme a tenerte.
Cada vez más valiente,
tan osada,
que no cabe arrepentimiento,
segura de que sin ti
la vida sí que sería
una aventura de riesgo.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Ana Villafaina








