Sin sorpresas.
Dejemos que las calles se ensanchen
y que las torres se estrellen contra el cielo,
que no haya precipitaciones interrumpidas
fracasadas por el suelo.
Contempla el horizonte en Conneticut
desde la suite veintidós,
sin sorpresas,
como creyendo en una única verdad
que se impone a todas las promesas.
Dejemos que el mar se calme
y que se enfurezca por instantes,
que las batallas se ganen siempre
sin dejar deudas pendientes.
Sin sorpresas,
pero siempre sorprendidos,
atónitos ante esta nueva realidad
que nos mantiene dormidos.
Poema: Mariola Cabanillas / sTRIPping my heart

