Month: marzo 2019
Del final
Porque estás limpia
y porque eres transparente,
me dijiste.
Luego te fuiste.
Entonces quise estar sucia
y ocultarme tras un velo de penumbra.
Dejas un hueco aquí dentro
que no es hueco,
es pesadumbre,
liberada ya de la melancolía
que produce perseguirte sin alguna certidumbre.
Y aún te busco en presencia
y te encuentro en la renuncia,
en todas las abdicaciones
que mi esperanza no alumbra.
Queda un hueco en mi pecho
que no es hueco,
es pesadumbre.
Un cuchillito que corta,
pero no mata.
Una trituradora sin filo,
el cañón que apunta torpemente su objetivo.
Ahora que ya no estás,
que me consta que te fuiste,
aturdido y disonante,
yo me quedo habitando este silencio,
arrastrando mi música de letras
hacia ninguna otra parte.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas
Teatro
Abandonada en el patio de butacas,
observo el telón de fondo de nuestra historia.
Un escenario tan insólito como un destello en el cielo de Rusia,
y un foso sordo y ciego enmudecido de lujuria.
Sólo me queda un número y una fila en lugar de tu nombre
y el despiadado orden de los sueños no realizados.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Álex y Guadalupe Cabanillas
Interés variable
No me debes nada.
Puedes deducirte tú la soledad de mañana
e ingresar todos los besos en tu cuenta.
Yo especularé con la divisa de nuestros recuerdos
y la dependencia de tu tipo de interés variable.
Un depósito a plazo fijo en mi memoria,
no cancelable y sin fecha de vencimiento.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Andrea Núñez y Mariola Cabanillas
Galletita
Al final se cumplió el augurio de la galletita de la fortuna,
yo me corrí muchas aventuras
y me corrí muchas veces.
Tú me miraste con envidia
y te asombraste en todos los idiomas,
también en chino.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas
Cisne Negro

Me veo pasar,
mi reflejo en las ventanas oxidadas.
También estará allí el cisne negro,
cuando llegue.
Báilame animal.
Danzad,
danzad los ritos.
Siempre bailando
y siempre en el mismo sitio.
Las sombras al pasar
son los miedos de mi ser penitente,
extraño ante sí mismo,
hambriento de propagarse
y trascender al olimpo.
Me veo pasar,
mi reflejo en las ventanas oxidadas.
La misma intrusa,
pero con alas en la espalda.
Danzad,
danzad los ritos.
Una inmensa nostalgia en la monotonía,
abismo de soledad
camino a la perfección.
Danzad,
danzad los ritos.
Siempre bailando,
siempre en el mismo sitio.
Sólo hay un salto
y es al final del camino.
Poema: Mariola Cabanillas / Imagen: Mariola Cabanillas y Andrea Núñez






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